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REAL HERMANDAD DEL STMO. CRISTO DE LAS INJURIAS COFRADIA DEL SILENCIO

Hablar en la ciudad de Zamora acerca de la autoría del Cristo de las Injurias puede parecer un atrevimiento o una osadía. La contemplación de esta célebre imagen suele producir en las personas un fuerte impacto visual y emocional. Desde el punto de vista plástico, se trata de una obra escultórica magistral, que ha suscitado los más encumbrados elogios entre los historiadores del arte; desde la perspectiva de la piedad popular, ha motivado en los fieles un hondo sentimiento devocional. Además, ha llegado a convertirse para los naturales en una figura emblemática, algo mitificada tal vez. Por ello, somos conscientes de que realizar un comentario artístico sobre ella, alejado de los tópicos de todos conocidos, siempre será observado minuciosamente. Aún así, creemos poder aproximarnos a ella con respeto y tratar de hacer algo de luz respecto a su posible autor, la cuestión más debatida en el campo de la investigación artística.

LA IMÁGEN

Cuestiones metodológicas

Aunque la tarea más importante del historiador del arte es la interpretación de la obra y su valoración en la complejidad de los procesos artísticos, existe otra previa inevitable, cual es la de su datación, clasificación y asignación a un determinado artista. Es ésta la que nos proponemos hoy. Y para ello hemos de elegir el enfoque metodológico más eficaz. 

Según el objetivo propuesto, obviamos algunos de los métodos existentes y acudimos a los métodos biográfico y positivistas (filológico y «del conocedor»), teniendo en cuenta sus ventajas, pero también sus limitaciones. El método biográfico busca ante todo ofrecer los datos más importantes de los artistas: sus antecedentes familiares, su personalidad, su formación y su producción artística. Y para ello se acude a las fuentes, ya sean orales o escritas (documentales y literarias). Para el caso que nos ocupa son fundamentales dos obras.

Una es Museo pictórico y escala óptica, de Antonio Acisclo Palomino de Castro y Velasco, editada en Madrid en dos volúmenes, el primero en 1715 y el segundo en 1724; la segunda parte de este último -el tercer tomo- lleva por título El Parnaso español pintoresco laureado y está dedicado a describir la vida de doscientos veintiséis artistas españoles y extranjeros.

La otra, el Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, de Juan Agustín Ceán Bermúdez, publicado en seis volúmenes en 1800.
Las noticias que aportan ambas obras han de ser tomadas con la máxima precaución, pues a veces son poco rigurosas; hay anécdotas, tópicos, afirmaciones subjetivas, expresiones laudatorias e incluso datos falsos. Como afirma Fernández. Arenas, «en la transmisión de ¡os datos biográficos se mezclan muchas veces anotaciones novelescas, fantasías inventadas por la imaginación popular o acontecimientos despertados por la resonancia de las obras, datos en algunos casos útiles, pero claramente perturbadores en otros», de modo que el método biográfico «como género histórico o literario no sería suficiente para aceptarlo como método de la historia del arte si no analiza y valora las obras».
Una prueba la tenemos en datos referidos a dos obras zamoranas. Una de ellas es el lienzo de altar de la Virgen del Carmen como protectora de la Orden del Carmelo, conservado en la iglesia de San Juan Bautista de Almeida, que aparece citado por Palomino en la biografía dedicada a Juan Carreño de Miranda: «También lo es otro cuadro de Nuestra Señora del Carmen, con la turba de los fieles debajo de su manto, que está en la parroquial de Almeida, lugar del partido de Sayago». La misma mención fue recogida posteriormente por Ceán Bermúdez: «ALMEIDA, PARTIDO DE SAYAGO. PARROQUIA. Nuestra señora del Carmen con muchas figuras debaxo del manto”. Pues bien, la noticia ofrecida por Palomi no se ha visto confirmada por la documentación parroquial conservada y la reciente restauración del lienzo, en cuya parte inferior aparece la firma del pintor.

La otra es la figura de La Muerte, que formaba parte del programa escultórico de la capilla del deán Vázquez de Cepeda del convento de San Francisco de nuestra ciudad y hoy expuesta en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Palomino la cita en la biografía dedicada a Gaspar Becerra: «Y en el Convento de San Francisco, contiguo a el de San Gerónimo, ay un Esqueleto, ó Figura de la Muerte, con vna Guadaña en la mano, que aun tocándola, se duda, si es natural ¡y tiene vna mortaja á el hombro, que también engaña!». También lo hace Ceán Bermúdez: «SAN FRANCISCO. Un esqueleto de escultura con una guadaña en la mano y la mortaja al hombro».
Posteriormente fue atribuida a Juan de Juni por Gómez-Moreno, a Juan de Balmaseda por Federico Wattenberg, y reiteradamente a un anónimo escultor castellano, en torno a 17(M), por Martín González». En este caso, las afirmaciones de Palomino y Ceán Bermúdez no se han visto confirmadas, pues la documentación conservada en el Archivo de la Real Cnancillería de Valladolid ha permitido documentar la figura como obra del escultor flamenco Gil de Ronza».

El método filológico busca el análisis de todas las fuentes escritas que proporcionen información sobre una determinada obra artística. Para el caso que nos ocupa, los documentos archivísticos son fundamentales, pero el silencio documental acerca de su autoría es. a día de hoy, absoluto. Aún no se ha encontrado el contrato de la obra, si es que lo hubiere, que nos ofrecería noticias sobre el artista y el cliente, las condiciones pactadas y la forma de pago, como es habitual en un contrato suscrito ante notario; tampoco se conocen cartas, bocetos u otros documentos menos habituales que ofrezcan datos sobre su autor. Sí existen, sin embargo, documentos tardíos que aluden a su lugar de procedencia y su posterior traslado al lugar donde se conserva actualmente, a los que más tarde nos referiremos. Finalmente, el método denominado «del conocedor» tiene como tarea específica analizar y clasificar la obra de arte mediante la lectura de sus componentes formales para concluir con la identificación de su autor. Según el médico veranes Giovanni Morelli, el más renombrado de todos los «conocedores», que trasladó el rigor científico de la anatomía al análisis de las obras de arte, debemos detenernos en los pequeños detalles, pues en ellos se encuentra el sello particular de cada artista y por ellos se define su personalidad. Por lo demás, mediante este método se puede llegar a conocer el autor de una obra o a atribuirla comparándola y relacionándola con otras obras.

Descripción de la imagen

El Cristo de las Injurias es una escultura de bulto redondo, tallada en madera en tres piezas (cuerpo y cabeza en una sola pieza a la que van ensamblados ambos brazos), de tamaño mayor que el natural (mide dos metros de altura) y que representa a Cristo muerto en la cruz .

Su cabeza, ladeada hacia la derecha y abatida sobre el pecho, va ceñida con una corona de soga de la que salen largas púas de espino natural, una de las cuales atraviesa la piel de su frente, por encima de la ceja izquierda, dejando la piel tumefacta. La cabellera se bifurca en dos, de la que caen los mechones, uno de ellos sobre el hombro izquierdo, dejando ver la oreja, otros dos en el lado derecho caen al aire helicoidalmente para unirse en la punta. Los ojos, oblicuamente entornados, tienen la mirada perdida. La nariz, afilada; los pómulos; marcados, y la boca, entreabierta, dejando ver la cavidad bucal, la dentadura y la lengua. La barba, partida, está formada por puntas rizadas y aplanadas .

El costado derecho presenta una profunda llaga de la que cae una caudalosa lámina de sangre. El paño de pureza, de color blanquecino con una cenefa azul en los ribetes, está realizado en tela encolada y va muy pegado al cuerpo, formando finos pliegues; parte de él cae verticalmente adherido al lado derecho; otra parte lo cruza diagonalmente hasta el lado izquierdo, donde se anuda y cae de nuevo al aire . Va cosido a la cruz mediante tres clavos de hierro tres atemperado, sin concesiones a los recursos efectistas que añadirían, sin duda, mayor dramatismo. Y con ella una intencionalidad persuasiva o parenética: suscitar en quien la contempla el devoto sentimiento de compasión y de imitación espiritual. Se trata, en definitiva, de una figura serena y contenida. Su hermosura proclama de modo admirable la divinidad y humanidad de Cristo (verdadero Dios y verdadero Hombre), los misterios de su encarnación y de su pasión y muerte (compartió nuestra naturaleza humana y asumió nuestra condición pecadora), su gesta salvadora (nos libró de la Ley, el pecado y la muerte) y su labor mediadora (intercede continuamente por nosotros ante el Padre).

Por todo lo dicho, creemos que la talla fue realizada en torno a 1550″. Guadalupe Ramos de Castro señaló como precedente de esta imagen otro Crucificado al que data entre finales del primer tercio del siglo XVI e inicios del segundo y que preside el retablo del Santo Cristo, ubicado en el lado de la epístola de la capilla mayor de la catedral zamorana. Francisco Javier de la Plaza Santiago y María José Redondo Cantera admiten que «un concepto similar del estudio anatómico informa ambos ejemplares». Las afinidades resultan evidentes sobre todo al comparar las coronas que ciñen sus cabezas, las expresiones de los rostros y el tratamiento muscular de las extremidades inferiores de ambas figuras . Añádase la policromía, que también parece haber sido realizada por la misma mano. Sin embargo, hay elementos que los diferencian. En el Santo Cristo el modelado del tronco es algo más blando; las piernas se disponen verticalmente, sin abatimiento lateral, y el paño de pureza, anudado a la izquierda es tallado, al igual que el borbotón de sangre que surge de la llaga del costado, recurso que remite a la tradición gótica y por tanto retardatario. Todas estas consideraciones obligan a fijar cronológicamente la factura de la imagen hacia 1540. Por otra parte, la contemplación del Cristo de las Injurias debió producir una fuerte impresión entre los escultores locales que, con clara intención pero con pocas dotes, lo imitaron en algunas de sus obras, especialmente en lo que se refiere a la disposición y expresión de la cabeza. Tales son los casos de los crucificados denominados Cristo de la Piedad de la iglesia parroquial de Gallegos del Río, y Cristo del Humilladero de la iglesia de Santa Colomba de Fermoselle. 

Atribución a Diego de Siloe de la autoría del Cristo de las Injurias.

Imágenes para la devoción de los poderosos. Diego de Siloe al servicio del obispo Juan Rodríguez de Fonseca y del contador Cristóbal Suárez.

Se atribuyen a Diego de Siloe dos imágenes devocionales de gran calidad: el Cristo de las Injurias de la catedral de Zamora y el San Sebastián del convento del Corpus Christi de Salamanca, ambas encargadas por dos altos cortesanos de Carlos V. Con ellas el catálogo del escultor se enriquece notablemente.

Autor: Luis VASALLO TORANZO. Universidad de Valladolid.

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ORACIÓN

Hoy vengo a verte, Señor de las Injurias
porque se que estás bastante abandonado.
Vengo a estar contigo y a pedirte perdón por olvidarte,
por haber dejado correr mi tiempo sin buscarte,
sin pensar en Ti.

Deseando infinitud, los hombres tropezamos con tu cruz
y la evitamos (es demasiado duro el sacrificio).
Buscamos trascendencia en las cosas del mundo,
y no la hallamos.
Por eso no poseemos la felicidad que nos compense el drama de vivir,
y ahora, confundido, Cristo mío, no se me ocurre nada que decir…

Una cosa te suplico: enseñame a quererte,
dime lo que tengo que pedirte o, más bien,
-Tu eres el Maestro del Silencio-
indicame cómo tengo que escucharte para oirte,
para entenderte y alcanzarte.

Te pido, Jesús, que ilumines mi esperanza
para que se transforme en una Fe auténtica,
y que me des la fuerza suficiente para cambiar
mi tibieza actual, por una actitud de compromiso activo.

Algo en Ti me llama, Señor. ¡quiero encontrarte!
¡Quiero tener Dios! ¡quiero seguirte!
Ayúdame, Cristo de las Inujrias…¡que quiero amarte!.

Juan Emilio Antón Rueda.-

D. Manuel Javier Peña Echeverría

Nació en Zamora el 08 de septiembre de 1960, es Comisario Principal del C.N.P. y Jefe Central de Recursos Humanos y Formación.

Criminólogo con un extenso currículum profesional, al que ha ampliado con la publicación de varios textos sobre Criminalística.

Es hermano de nuestra Cofradía y de otras de la Semana Santa de Zamora.

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D. Enrique Julián Crespo Rubio

Nació en Madrid el 12 de octubre de 1957, aunque siempre se ha sentido zamorano. Es licenciado en Medicina y Cirugía, y ejerce  como especialista de Cirugía Ortopédica y Traumatología en el Hospital Quirón San Camilo de Madrid, siendo también cirujano taurino y ostentando el cargo de cirujano-jefe de numerosos cosos taurinos de nuestro país.

En la actualidad es hermano Emérito de la Cofradía, ostentando el número 68 y pertenece a una conocida familia muy arraigada en la Semana Santa de nuestra ciudad y en especial en nuestra Cofradía (su tío D. Dacio Crespo Álvarez fue Presidente de nuestra Hermandad entre los años 1945-1955). Es un hombre de profundas convicciones religiosas y muy devoto de nuestro Stmo. Cristo.

Que además de sus muchos méritos profesionales, ha sido pregonero de la Semana Santa de Zamora en Madrid y el pasado año la Exma. Diputación de Zamora le concedió el premio «Tierras de Zamora» en la categoría de «Embajador», al desarrollar su labor profesional por gran parte de España, llevando siempre el nombre de nuestra tierra y divulgando los valores de la provincia, en especial de la Semana Santa.

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D. LUIS JARAMILLO GUERREIRA

Nació en Zamora. Es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca.

Su actividad en la radio ha estado siempre ligada a la Cadena COPE. Comenzó como colaborador en Zamora en 1972. Compatibilizó sus estudios de medicina en Salamanca con sus colaboraciones en COPE Zamora, donde participó en la puesta en marcha de sus primeros espacios informativos locales.

En 1984 entró a formar parte de la plantilla de COPE Valladolid, donde se le encomendó la tarea de organizar los espacios informativos del circuito regional de Castilla y León. En 1985 puso en marcha la primera tertulia política de Castilla y León, tertulia que actualmente dirige y presenta en la Cadena COPE y que en un tiempo se emitió en Popular TV.

En 1997 es nombrado director de COPE Burgos y dos años mas tarde director de Valladolid y regional de COPE Castilla y León, cargo que desempeña actualmente A su cargo ha estado la ampliación del circuito de emisoras en dicha comunidad y la implantación de la Cadena en todas las provincias.

En 2005 fue nombrado director de Popular Tv Valladolid, responsabilidad que mantuvo hasta su desaparición.

Ha sido corresponsal de la agencia EFE, del desaparecido diario Ya y de ABC, participando en el nacimiento de la delegación de este periódico en Castilla y León. Actualmente es columnista de ABC Castilla y León y colaborador habitual de tertulias políticas en la televisión regional de Castilla y León.

Es miembro de la Asociación de la Prensa desde enero de 1.988 y Premio de Periodismo Angel de Pablos Chapado. Es premio de periodismo del grupo Literario Sarmiento de Valladolid.

Ha sido pregonero en varias plazas de la Semana Santa de Zamora y también pregonó la Semana Santa de Medina de Rioseco. También ha pregonado en varias ocasiones en fiestas de distintas localidades, como Toro, Iscar y Olmedo en Valladolid o Sepúlveda en Segovia.

Es hermano de la Cofradía del Silencio desde el año 1973, actualmente tiene el número 243, y, tras haber ostentado mayordomía el año pasado, ha adquirido la condición de hermano Emérito de la misma. Asimismo es hermano de otras Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Zamora.

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